
La verdad sobre las lámparas quirúrgicas de halógeno
Cuando se está en medio de una cirugía, no se puede arriesgarse a no poder ver con claridad lo que se está haciendo. Es necesario poder distinguir claramente las diferentes capas de tejidos, y por eso seguimos utilizando las lámparas de halógeno. Utilizamos un filamento de tungsteno dentro de una envoltura de cuarzo, llenada de gas halógeno. Es un sistema clásico, pero funciona bien porque la calidad de iluminación es excelente.
Cómo funciona este sistema (y el problema del calor)
El “ciclo del halógeno” funciona así: a medida que el filamento se calienta, el tungsteno se evapora, entra en contacto con el gas y luego vuelve al filamento. ¿Por qué es importante esto? Porque evita que el vidrio se vuelva negro. Se obtiene así una luz blanca y brillante que no se atenúa como ocurre con las bombillas baratas de los hogares.
Pero hay un problema: para que la luz llegue hasta lo más profundo de la cavidad, se necesita una alta potencia. Y una alta potencia genera mucho calor. Si la carcasa de la lámpara no cuenta con un buen disipador de calor o un flujo de aire adecuado, la bombilla se deteriorará mucho más rápido de lo normal. Es una regla simple: hay que mantenerla fría, o bien comprar bombillas nuevas constantemente.
Los detalles técnicos
Utilizamos cuarzo de alta pureza para la envoltura. Es resistente y puede soportar las sacudidas que ocurren cuando la lámpara se enciende y apaga rápidamente, sin romperse bajo esa presión.
Luego están los conectores. Utilizamos contactos estándar o de tipo resorte, ya que es crucial que la conexión sea firme. Si la conexión está floja, se generará un arco eléctrico, lo cual puede dañar rápidamente el enchufe.
Las desventajas
Si se trabajan con sistemas quirúrgicos antiguos, estas lámparas se pueden usar fácilmente. Además, emiten una luz cálida que resulta mucho más cómoda para los ojos del cirujano que las luces LED de las primeras generaciones.
Pero hay que ser sinceros sobre las desventajas: la radiación infrarroja. Estas lámparas se calientan mucho. De hecho, pueden secar los tejidos del paciente si se acerca demasiado.
Es todo una cuestión de equilibrio. Hay que encontrar el punto justo entre la intensidad suficiente para ver bien todo, y la distancia adecuada para proteger al paciente.
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- Lámpara De Calor Infrarrojo Halógena De 350 Mm 220 v Y 3000 W Para Máquinas De Soplado De Mascotas
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