
¿Por qué las granjas grandes abandonan los sistemas de calefacción por aire forzado en favor de los lámparas infrarrojas?
Seamos honestos: calentar un granero lleno de corrientes de aire es un verdadero caos. En esencia, estás pagando para calentar el techo y el aire en sí.
Recientemente revisamos las cuentas de uno de nuestros clientes, y los números eran increíbles. Lograron ahorrar millones al año simplemente al reemplazar sus antiguos sistemas de calefacción por nuestras lámparas infrarrojas de onda corta.
¿Por qué funciona esto?
La mayoría de los calentadores intentan calentar el aire. Pero en un granero, ese aire desaparece en cuanto aparecen corrientes de aire. Las lámparas infrarrojas son diferentes: no se preocupan por el aire. Calientan directamente a los animales y al suelo. De esta manera, deja de gastar dinero en calentar espacios vacíos; solo calientas lo que realmente necesita calor.
Diseñadas para condiciones extremas
Los graneros son lugares difíciles para los equipos. Están llenos de polvo, humedad y desorden. Por eso diseñamos estos dispositivos para resistir tales condiciones. Utilizamos vidrio de cuarzo en sus estructuras, de modo que el calor llegue directamente a los animales, sin quedar atrapado dentro de la lámpara. Además, utilizamos voltajes industriales para mantenerlas eficientes, incluso cuando los cables son largos.
Si ya tienes lámparas de calefacción, estas pueden instalarse fácilmente. Es un cambio sencillo, pero obtendrás mucho más calor por cada kilovatio que pagas.
Consideraciones importantes
Bueno, no es magia… hay que ser inteligente al usarlas. Las lámparas infrarrojas emiten mucho calor. Si las colocas demasiado bajas, podrías quemar a los animales o dañar el material en el que se encuentran. No se puede improvisar: hay que ajustar la altura de instalación y los tiempos de funcionamiento según el tamaño de los animales y el techo del granero.
El verdadero secreto está en combinar estas lámparas con sensores automáticos. De esa manera, las lámparas no funcionarán a máxima potencia cuando el sol del mediodía caliente el lugar. Así, se logra un ambiente cómodo para los animales, y una factura de energía más razonable.